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| Mapa de Braunio |
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Pedestal de estatua dedicada al emperador Augusto |
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Cartel de las Excavaciones Arqueológicas Internacionales en 1978 |
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Historia de la Investigación
El descubrimiento de Bracara Augusta se inició en el siglo XVI, siguiendo una tendencia general de curiosidad por el pasado, sentida por toda Europa. Preconizada por eclesiásticos, eruditos y anticuarios, esa curiosidad se traducirá en la organización de colecciones de objetos, en la redacción de obras históricas y, finalmente, ya en el siglo XIX, en el nacimiento de la Arqueología.
La constitución de la primera colección arqueológica se debe al arzobispo D. Diogo de Sousa, que mandó reunir en el Campo de Santana, emplazamiento de la actual Avenida Central, miliarios provenientes de las vías romanas que salían de la ciudad. En los siglos siguientes persisten las preocupaciones coleccionistas que permitieron conservar inscripciones y otros materiales romanos, descubiertos por toda la ciudad.
Ese valioso material arqueológico, así como las ruinas de la Braga romana, todavía puntualmente visibles, permitieron al arzobispo D. Rodrigo da Cunha y a Jerónimo Contador de Argote la elaboración de las primeras síntesis históricas de la ciudad, uniéndose al coleccionismo y al iluminismo de los siglos XVII y XVIII.
El siglo XIX ve nacer el primer museo privado de Arqueología de la ciudad, situado en un local del palacio Arzobispal y organizado por Albano Belino, el cual reunió una apreciable colección de materiales de Bracara Augusta.
Una fase de coleccionismo de objetos, típica del espíritu anticuario e inspirada por el interés por la Antigüedad, será seguida, ya a mediados del siglo XX, por una fase de observación y realización de trabajos arqueológicos en los terrenos en donde yacía la antigua ciudad romana, ahora amenazados por la expansión urbana de la ciudad moderna hacia el sur y sudoeste.
Las primeras excavaciones realizadas en el área urbana de Braga datan de los años 60/70 del siglo XX. Entre ellas destacan las de la Casa do Poço en Maximinos y las del Claustro del Seminario de Santiago.
La creciente presión urbanística sobre los terrenos arqueológicos de la Braga romana acabó por desencadenar una fuerte reacción pública ante las numerosas destrucciones que tenían lugar, cosa que llevó a la creación, en 1976, del Campo Arqueológico de Braga, bajo la tutela de la recién fundada Universidade do Minho.
A partir de esta fecha se creó en Braga un equipo de Arqueología permanente que pasó a registrar sistemática y científicamente todos los vestigios que iban apareciendo, permitiendo descubrir la Bracara Augusta subterránea.
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